• 10 HISTORIAS QUE TE DEVOLVERAN TU FE EN LA HUMANIDAD

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    Abdul Mallik nada para ganarse la vida, aunque en realidad no es un atleta. Todos los días entre semana, a las 9 de la mañana, él atraviesa el río a pie con el agua hasta el cuello, un neumático alrededor de la cintura, y sus zapatos en una mano para evitar que se llenen de fango. Esto es lo que debe hacer el señor Mallik, un profesor de 40 años de edad, para llegar a la escuela primaria donde trabaja, en un pueblo de Kerala. Abdul dice que ver la mirada de sus alumnos hace que valga la pena.  

    Los 10
    ¡Bienvenidos! Hoy os contaré diez historias, que restaurarán vuestra fe en la humanidad.


    Una compañía de trenes se detuvo en una remota estación durante los últimos tres años únicamente para recoger a un pasajero. La compañía tenía planeado inicialmente cerrar la estación, que estaba prácticamente en desuso, en 2012, debido a su remota ubicación. Después de investigar, descubrieron que la estación era utilizada cada día por una joven; por esta razón la compañía se comprometió a recogerla para que pudiera ir a la escuela y volver a su casa. Los trenes se detenían en la estación con base en el calendario de la colegiala y no se detenían cuando ella estaba de vacaciones o la escuela no trabajaba. La estación fue cerrada permanentemente a finales de marzo de 2016, ya que la chica se graduó de la escuela secundaria.

    Hillary Barrows, de 57 años, regresó a Kent en enero, luego de vivir y trabajar por ocho años como profesora de inglés en distintas partes de Europa. Ella decidió alquilar un alojamiento privado, pensando que no tardaría en encontrar trabajo, pero no fue así y se quedó sin dinero después de tres semanas. Ella no podía contar con ayuda del estado porque había vivido fuera del país por tanto tiempo. Sin embargo, el consejo le ofreció alojamiento de emergencia, con la condición de que ella renunciara a sus dos perros, Robbie y Cleo. Pero Barrows se negó a abandonar a los perros callejeros que había rescatado en sus viajes por Europa y se quedó con su Alfa Romeo de 20 años, que le servía como refugio y lugar para comer y dormir junto a sus perros. Ella iba a McDonalds a cargar su teléfono y su ordenador para poder continuar su búsqueda de trabajo. Entonces decidió iniciar una campaña de crowdfunding, donde personas generosas y de buen corazón le ayudaron a recolectar más de 15000 dólares para que pudiera pagar el depósito y alquilar un apartamento. 

    Dominique Harrison-Bentzen, una estudiante de maestría, había perdido su tarjeta bancaria, pero sólo se dio cuenta cuando fue a buscar dinero para un taxi. Después de búsquedas inútiles, un vagabundo se acercó a ella con 3 dólares, el único dinero que tenía. Él insistió en que ella tomara el dinero para pagar un taxi y asegurarse de que ella llegara a casa a salvo. Tras el incidente, la señorita Harrison-Bentzen pasó 24 horas en las calle con Robbie, recaudando dinero para que el bondadoso vagabundo pudiera alquilar un piso.
    Un vagabundo sin camisa iba en un vagón casi vacío del metro de Nueva York, cuando una persona desconocida fue testigo de una conmovedora escena. Un joven se acercó al vagabundo, se quitó la camisa y se la puso al hombre que temblaba. Después de eso, le dio su gorro de lana y le preguntó si necesitaba ayuda médica. El vagabundo asintió y se bajó junto al desconocido algunas estaciones después.

    Esta historia realmente suena como la trama de una película de Disney. Mr. G, una cabra, y Jellybean, un burro, fueron separados luego de que agentes de Bienestar social encontraron a los animales, que vivían en terribles condiciones. A pesar de haber sido rescatados al mismo tiempo, los dos amigos fueron enviados a diferentes santuarios, lo que causo un gran disgusto en la cabra. Mr. G pasó seis días en la esquina de su nueva jaula, negándose a comer incluso los manjares más tentadores. La cabra de diez años estaba deprimida. Desesperado por hacerla feliz, el personal decidió localizar a Jellybean. Uno de los empleados se embarcó en un viaje de 14 horas para traer el burro al santuario y reunir a los viejos amigos. Pocos minutos después de volver a reunirse, Mr. G volvía a ser el mismo, e incluso empezó a comer por primera vez en seis días, junto a su viejo amigo, de un mismo plato.
    Hace algunos años en la India los pasajeros de un tren convencieron al conductor para que se detuviera con el fin de salvar a un joven elefante que se resbaló de un terraplén y quedó atrapado bajo tierra. El tren se detuvo y los pasajeros se bajaron para ayudar al animal a salir de esta embarazosa situación. A pesar de que el elefante estaba asustado por haberse caído, no se había lesionado y escapó felizmente, reuniéndose de nuevo con su madre.
    El oficial de policía Gaetano Acerra conoció a Cameron Simmons, de 13 años, luegode que este llamara a la policía tras una pelea con su madre. Acerra se enteró de que Simmons sufría de dolor de espalda, ya que dormía en un colchón de aire que se desinflaba durante la noche. Además no tenía otros muebles en su dormitorio. En ese momento Acerra no le dijo nada al pequeño, pero tras unas semanas el policía volvió con una cama, un escritorio, una silla, una televisión, e incluso una consola que alguien había donado después de escuchar la historia. Acerra planea volver en el futuro con más muebles. Pero lo más importante que Acerrale dio al chico fue su amistad.

    A pesar de haber perdido sus dos brazos en un accidente cuando era muy joven, el granjero chino ChenXingyin no ha permitido que su limitación le impida trabajar duro y llevar una vida normal. Usando sus ágiles piernas, Chen cuida sus plantas y animales, además de cocinar para sí mismo y para su madre de 91 años. Cuando es hora de comer, él alimenta a su madre, sosteniendo la cuchara con la boca.
    Un joven león que quedó atrapado en una trampa que se le fue apretando alrededor del cuello mientras crecía fue salvado de morir luego de una operación de rescate. El león fue visto por primera vez luego de caer en la trampa en el parque nacional de Mikumi en Tanzania en 2009, pero los intentos de ayudarle fracasaron. Después de tres años, el cable de la trampa se había apretado alrededor del cuello del león, afectando su capacidad para cazar. Además la herida atraía moscas e infecciones. El joven animal hubiera muerto pronto en agonía en la sabana africana de no haber sido por una operación para sedarlo y cortar el cable. El rescate puso fin a tres años de sufrimiento del pobre animal. Mientras crecía los últimos tres años el cable se apretaba más y más alrededor de su cuello, causándole una lenta y agonizante muerte. Cuando el león fue encontrado estaba tan débil que no podía cazar; sorprendentemente sobrevivía gracias al amor de los otros miembros de la manada. Ellos no lo mataron, que es la suerte que normalmente espera a los leones débiles, sino que le ayudaban, trayéndole comida que ellos habían cazado. Los miembros de la manada continuaban protegiendo a su amigo cuando llegó la ayuda: estaban preparados para atacar a los veterinarios, que tuvieron que usar sus coches para asustar a los furiosos leones y sedar al león herido. Los guardabosques creen que el león quedo atrapado en un cepo usado normalmente para la caza ilegal de animales pequeños, como el impala. El león ha sido fotografiado por primera vez después de su dura experiencia y parece estar recuperándose, y su melena sigue creciendo alrededor del cuello y los hombros.
    ¡Haz el bien, sin mirar a quién! ¡Hasta pronto!


  • Commentaires

    1
    Dimanche 12 Mars à 19:08
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    Take care!!
    2
    Vendredi 24 Mars à 19:40
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